
¿Cuál diría usted que es el trabajo más importante de un buen líder profesional o de negocios: decirle a las personas qué es lo que deben hacer, asegurarse de que su compañía tenga ganancias, expresar su visión, servir como embajadores efectivos de su organización o interactuar bien con los accionistas?
A pesar de que cada uno de estos papeles es significativo, yo aseguraría que la responsabilidad primordial del líder es maximizar las contribuciones y desarrollar el recurso más valioso de su compañía: su gente. De hecho, creo que la mejor medida de un líder eficaz es ver qué sucede en su organización cuando el o ella decide marcharse.
Recuerdo el tiempo en el que yo era editor de un periódico comunitario, hace casi 30 años. Habíamos contratado a una mujer joven que trabajaba arduamente y tenía considerable potencial, pero nunca pareció encontrar su nicho en el periódico. Tratamos de darle distintas labores como reportera, hasta que un día le pedí que hiciera un par de tareas relacionadas con la fotografía. El trabajo que ella hizo fue extraordinario, así que le pedimos que siguiera desempeñándose en esta área. Nos dimos cuenta de que esto era lo suyo: Carol había encontrado su nicho como fotógrafa. Desde ese momento ella floreció.
Como dijo el hombre que me había contratado años atrás para editar su periódico: “Cualquier persona puede despedir a un empleado. Eso no requiere ninguna habilidad especial. Un buen administrados (o líder) es quien reconoce aquello que alguien hace mejor que nadie y le da oportunidad de desarrollar esa capacidad y lograr el dominio en ella”.
Max DePree, antiguo ejecutivo de una compañía de muebles y autor de varios libros sobre liderazgo, dice algo similar: “Las personas se nutren y transforman por medio del trabajo, el crecimiento y el logro de sus potenciales. Yo creo firmemente en que una organización puede renovarse a sí misma solo a través de la renovación de sus miembros”.
Siendo padre, comprendo que éste también ha sido un papel fundamental para mí: ayudar a mis hijos y ahora a mis nietos, a descubrir sus dones y fortalezas y motivarlos para que las utilicen a su máxima capacidad. Así que me parece que dirigir una organización con efectividad –ya sea un negocio, una gran compañía o incluso una organización sin fines de lucro- incluye servir a las personas que uno emplea como lo haría un padre.
Proverbios, el Libro del Antiguo Testamento, ofrece algunos principios que se aplican al ambiente de los negocios, así como a nuestros hogares:
Empodere a sus empleados para que sigan su “inclinación” natural. Los padres deberían enseñar a sus hijos principios morales y valores espirituales; los empleadores deben de enseñar un comportamiento ético y profesional correcto. Pero más allá de esto, también necesitan discernir lo que es mejor para los individuos –cómo pueden volverse el tipo de persona que desean y así experimentar el gozo de actualizar el potencial que Dios les ha otorgado-.
“Instruye al niño (o empleado) en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará” (Proverbios 22:6).
Concéntrese en las necesidades de su equipo de manera prioritaria. Las emergencias apremiantes (la tiranía de las urgencias) no deben distraernos de satisfacer las necesidades de quienes contribuyen tanto en lograr la misión de su organización.
“No niegues un favor a quien te lo pida, si en tu mano está el otorgarlo. Nunca digas a tu prójimo: «Vuelve más tarde; te ayudaré mañana», si hoy tienes con qué ayudarlo” (Proverbios 3:27-28).
Los líderes dejan un legado al preparar a futuros líderes. Dar un valor elevado a los empleados, identificar sus fortalezas para que puedan maximizar su valor en la organización y prepararlos para asumir papeles de liderazgo clave significa una inversión en el futuro de la compañía.
“El hombre de bien deja herencia a sus nietos…” (Proverbios 13:22).
Robert J. Tamasy es vice-presidente de comunicación en Leaders Legagy, una corporación sin fines de lucro con base en Atlanta, Georgia, EUA. Es autor de Business At Its Best: Timeless Wisdom from Proverbs for Today’s Workplace (Negocios al máximo: la sabiduría atemporal de los proverbios en el lugar de trabajo actual) (River City Press) y es coautor, junto con David A. Stoddard, de libro: The Heart of Mentoring: 10 Proven Principles for Developing People to Their Fullest Potential (El Corazón de Mentor: 10 principios comprobados para desarrollar el potencial completo de las personas) (NavPress).
Reflexión/Preguntas de Discusión
1. Antes de haber leído este “Maná del Lunes”, ¿cuál hubiera sido su respuesta a la pregunta sobre cuál es el trabajo más importante de un buen líder profesional o de negocios?
2. ¿Está de acuerdo con la conclusión sobre el hecho de que la responsabilidad más importante del líder es desarrollar las potencialidades de la gente en su organización? ¿Esta de acuerdo en la analogía entre líderes y padres? ¿Por qué?
3. ¿Ha tenido la oportunidad de motivar a alguien para que siguiere su “inclinación” natural? ¿Alguien hizo esto por usted en el pasado? De ser así, explique el proceso que se llevó a cabo y cuál ha sido el resultado.
4. ¿Por qué cree que las compañías, al buscar el logro de sus diversas misiones corporativas, a veces minimizan, desatienden o ignoran las necesidades de su gente –su recurso más importante?
NOTA: Si tiene una Biblia y le gustaría considerar otros pasajes que se relacionan con este tema, puede revisar los siguientes:
1 Corintios 12:12-26; Efesios 6:1-9; Colosences 4:1; 1 Pedro 5:1-4